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En el despacho del abogado José María Garzón hemos recibido recientemente una consulta sobre el sentido que hay que darle a la interpretación de los contratos.

 

Se trataba el asunto sobre una consulta hecha al despacho de José María Garzón, abogado, de una persona que había suscrito un contrato con una entidad mercantil y no sabía cuál era el sentido que había que darle a una cláusula, sentido del que discrepaban ambas partes, sin duda ambas haciendo una interpretación a su favor de la misma.

 

Nuestro código civil destaca al contrato como fuente de la que nacen y se crean vínculos entre las partes que lo suscriben y nos advierte que los elementos que contienen, con carácter sinalagmático tienen fuerza de ley entre ambas partes.

 

Queda pues, acercarse a las normas que establece la ley para interpretar el contrato y que nos vienen recogidas en el citado código civil. Así, advierte el abogado José María Garzón, que la esencia de esa normativa general que rige la interpretación de las cláusulas de un contrato redactado entre las partes no es otro que se haga valer por encima de cualquier otra norma interpretativa la voluntad de las partes.

 

Pero entonces en el caso que antes hemos hecho referencia, ¿que valor habrá que darle a la declaración externa si la voluntad interna de los contratantes fue otra? ¿y para llegar más allá que valor en ese caso habrá de dársele si la voluntad interna de cada parte no sólo no es la misma sino que por el contrario es opuesta?

 

Obviamente el derecho ya tiene preparada la respuesta para tan trascendente asuntos y es que hay que primar la voluntad real sobre la declarada. Desde el despacho del abogado José María Garzón advertimos que  si para el derecho sólo se puede reconocer la voluntad declarada y ésta además será susceptible de protección en el caso de que se rija por la buena fe. Además la discrepancia entre la voluntad real y la declarada deberá ser probado por quien lo alega ya que en caso contrario  siempre habrá de considerarse acorde la voluntad real y la declarada.

 

Como veis los Juzgados y Tribunales de nuestro país tienen un importante escollo que resolver cuando de contratos estemos hablando y ello porque no sólo cabrá leerse lo que el contrato sostiene sino que además habrán de preocuparse por encontrar cual fue la voluntad real de las cláusulas recogidas en el mismo y que llevaron a las partes a estampar su firma en el contrato para regular sus relaciones.

 

Jose Maria Garzon. Abogado.

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